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Fecha de proyección

RATAS, RATONES Y RATEROS

Sebastián Cordero
PATIO DEL ANTIGUO CIM
Miércoles 08 Julio

FERIADO

Diego Araújo
PATIO DEL ANTIGUO CIM
Jueves 09 Julio

CHUZALONGO

Diego Ortuño
PATIO DEL ANTIGUO CIM
Viernes 10 Julio

LOS WÁNABIS

Santiago Paladines
PATIO DEL ANTIGUO CIM
Sábado 11 Julio

HIEDRA

Ana Cristina Barragán
PATIO DEL ANTIGUO CIM
Domingo 12 Julio

LOS AHOGADOS

Juan Sebastian Jácome y V. Mares
PATIO DEL ANTIGUO CIM
Lunes 13 Julio

VIEJOS MALIDITOS

Xavier Chávez
PATIO DEL ANTIGUO CIM
Martes 14 Julio

NOSOTROS, MI PAPÁ Y EL PERRO

Pablo Arturo Súarez
PATIO DEL ANTIGUO CIM
Miércoles 15 Julio

SOBRE LA MAR DE CINE: ECUADOR

El Festival Internacional de Cine de Cartagena colabora nuevamente con La Mar de Músicas en la realización de La Mar de Cine, alcanzando en esta edición su sexta colaboración conjunta. Una alianza que, a lo largo de los años, ha permitido acercar al público diferentes cinematografías internacionales, ampliando la mirada hacia nuevas culturas, historias y formas de entender el cine.

En esta ocasión, y siendo Ecuador el país invitado de la 31.ª edición de La Mar de Músicas, la muestra cinematográfica pone el foco en el cine ecuatoriano contemporáneo, una cinematografía que en las últimas décadas ha experimentado un importante crecimiento y consolidación, construyendo una identidad propia y logrando una destacada presencia en festivales internacionales.

El cine ecuatoriano, cuyos orígenes se remontan a 1924, ha experimentado una evolución extraordinaria hasta nuestros días. De ser una cinematografía poco conocida fuera de sus fronteras, ha pasado a construir una identidad propia, con películas que dialogan con la memoria, la realidad social, la identidad, el territorio y las nuevas formas de mirar el mundo. Junto a títulos ya imprescindibles, han surgido nuevas generaciones de cineastas que han ampliado las miradas y los géneros, incorporando propuestas autorales, cine fantástico, historias íntimas y relatos profundamente conectados con la realidad contemporánea del país.

Del 8 al 15 de julio, La Mar de Cine presentará una selección de ocho películas que recorren distintas sensibilidades, géneros y generaciones de cineastas, ofreciendo al público una aproximación a la diversidad y riqueza del cine realizado en Ecuador. Una programación que invita a descubrir historias marcadas por la memoria, la identidad, las relaciones humanas, la tradición y las nuevas miradas cinematográficas.

Con esta muestra, queremos acercar al público una pequeña pero significativa panorámica de ese recorrido del cine ecuatoriano. No pretende ser una selección cerrada ni definitiva, sino una invitación a descubrir una cinematografía viva, diversa y en constante transformación.

La programación reúne ocho películas que recorren distintas sensibilidades y épocas, desde obras fundamentales que marcaron un antes y un después en la historia reciente del cine ecuatoriano hasta producciones contemporáneas que muestran nuevas voces, nuevos lenguajes y una gran riqueza temática y estética.

Comenzaremos la muestra el miércoles 8 de julio con Ratas, ratones, rateros, de Sebastián Cordero, considerada una de las obras fundamentales del cine ecuatoriano contemporáneo. La película marcó un antes y un después por su realismo y fuerza narrativa, ofreciendo una mirada cruda y directa sobre un país retratado desde sus márgenes, con una energía que continúa plenamente vigente. Un título clave para comprender el nacimiento del cine ecuatoriano moderno.

El jueves 9 de julio será el turno de Feriado, de Diego Araujo. Ambientada en un momento clave de la historia reciente de Ecuador, la película combina el retrato generacional con la memoria colectiva, construyendo una historia de descubrimiento e identidad. A través del despertar emocional y personal de sus protagonistas, la obra se desarrolla en un contexto social complejo que dialoga con la memoria reciente del país.

Continuaremos el viernes 10 de julio con Chuzalongo, de Diego Ortuño. Inspirada en la mitología y las leyendas populares ecuatorianas, la película recupera el imaginario fantástico para construir una propuesta que acerca el cine de género a las raíces culturales del país. A través del misterio y del universo simbólico de la tradición oral, la obra conecta lo ancestral con lo contemporáneo, reivindicando el valor del imaginario popular ecuatoriano.

Los Wánabis, de Santiago Paladines, la podremos ver el sábado 11 de julio. Basada en un caso real de estafa ocurrido en Ecuador durante la crisis económica del país a comienzos de los años 2000, la película utiliza el humor negro para retratar las aspiraciones, contradicciones y deseos de ascenso social de un grupo de amigos que sueñan con hacerse millonarios de la noche a la mañana. Con un tono cercano y contemporáneo, la obra combina ironía y autenticidad para construir un retrato generacional marcado por la incertidumbre, las apariencias y la búsqueda de oportunidades en una sociedad cambiante.

El domingo 12 de julio se proyectará Hiedra, de Ana Cristina Barragán. La directora vuelve a explorar la intimidad, los vínculos y la complejidad emocional desde una mirada profundamente personal y sensible. La película se adentra en el universo de sus personajes con delicadeza, construyendo una obra de gran fuerza visual y emocional que observa las relaciones humanas desde lo íntimo, dejando espacio para el silencio, la fragilidad y aquello que permanece sin decir.

El lunes 13 de julio llegará Los ahogados, de Juan Sebastián Jácome. Partiendo de un hecho real, la película se construye en torno a la misteriosa muerte de una joven trabajadora doméstica en la piscina de una familia acomodada. La historia se adentra en un posible crimen nunca esclarecido, marcado por la impunidad y el silencio mediático. Desde la mirada de su protagonista, la obra explora el privilegio, la desconfianza y las tensiones de clase presentes en una sociedad atravesada por profundas desigualdades.

Continuaremos el martes 14 de julio con Viejos malditos, de Xavier Chávez. El director presenta una historia atravesada por el humor negro y una mirada profundamente humana sobre el paso del tiempo, la soledad y las relaciones personales. La película construye un retrato irónico y, al mismo tiempo, emotivo sobre la vejez y las segundas oportunidades, combinando lo cotidiano y lo amargo con una sensibilidad cercana y reconocible.

Y cerraremos esta muestra el miércoles 15 de julio con Nosotros, mi papá y el perro, de Pablo Arturo Suárez. La película aborda las relaciones familiares desde una mirada cercana y cotidiana, poniendo el foco en los vínculos afectivos entre un padre, su hijo y el entorno que comparten. A través de una historia íntima, construye un relato sobre la convivencia, la memoria y esos pequeños gestos que terminan definiendo una relación familiar. Una propuesta sensible que encuentra su fuerza en lo emocional y en lo profundamente humano.

Esta muestra quiere ser una invitación a descubrir la riqueza del cine ecuatoriano contemporáneo y la evolución de una cinematografía en constante transformación. Ocho películas diferentes entre sí, pero unidas por la voluntad de contar, desde múltiples perspectivas, las historias, emociones y realidades de un país plural y vivo.

Desde el FICC os invitamos a acercaros y disfrutar de esta selección de cine ecuatoriano en el marco de La Mar de Cine.

Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICC)

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